El Parque Natural de las Fuentes del Narcea y del Ibias debe su nombre a que en él se incluyen los nacimientos de los ríos Narcea e Ibias y las cabeceras de sus primeros afluentes. De los 555 km 2 que formarán parte del Parque, el 75% aproximadamente corresponden a la cuenca del Narcea y el 25% restante a la del Ibias.
El Parque integra un conjunto de sierras y valles que por su escaso poblamiento y acusado relieve conservan aún importantes masas forestales autóctonas.
Descripción:
Esta zona accidental de la Cordillera contiene algunos de los valores más representativos del patrimonio natural asturiano.
El hayedo de Hermo es uno de los mejores ejemplos de este tipo de formaciones en la región y el bosque de Muniellos se considera el robledal con mayor grado de naturalidad en Asturias y en la Cornisa Cantábrica.
Por otro lado, el continente faunístico reúne las especies de vertebrados terrestres más valiosas y amenazadas (oso, lobo, urogallo, nutria, rebeco).
Flora:
Hayedos y robledales constituyen los principales recursos naturales forestales. Los abedulares aparecen aquí muy bien representados. La vegetación de alta montaña está constituida por los matorrales de enebros, bercinas y arándanos.
Otras formaciones vegetales de gran interés y relativamente abundantes son las tuberas de esfagnos y los complejos de vegetación de charcas y lagunas.
Fauna:
El oso pardo cantábrico es el elemento faunístico más representativo. La población del lobo también es destacable.
También se pueden ver ejemplares de nutria, corzos, rebecos y urogallos.
Reptiles y anfibios están ampliamente representados, destacando los asociados a zonas húmedas del tipo turbera o charcas de montaña, hábitats relativamente extendidos.
Otros valores
En el territorio incluido en Parque Natural son numerosas las evidencias de actividad humana en la época romana, tanto en lo que se refiere a restos de explotaciones auríferas como a asentamientos castreños vinculados a éstas.
El suroccidente asturiano padeció durante siglos una incomunicación que mantuvo hasta el presente siglo formas de vida desaparecidas hacía tiempo en el resto de Asturias. Así, la vivienda original de la zona conservó hasta nuestros días gran similitud tipológica con la edificación castreña. Es de planta circular, de suelo de tierra apisonado, muros de mampostería seca de materiales pizarrosos y cuarcíticos y cubierta de paja de centeno, por lo que se la denomina palloza .
Otros elementos arquitectónicamente singulares de la zona son los cortinos, talameiros y corripas . Los cortinos son construcciones de planta circular, con muros de mampostería seca de unos dos metros de altura y sin cubierta, cuyo destino era la protección de las colmenas frente a los ataques del oso. En su interior, generalmente en terrazas que se adaptaban a la topografía del terreno se disponían las colmenas, trobos , construidas con troncos de castaño ahuecados o cortezas de alcornoque. En el ámbito del Parque persisten multitud de estas estructuras que se hacen especialmente abundantes en el concejo de Ibias. Los talameiros , mucho menos frecuentes, tenían la misma función y consistían en construcciones ortogonales macizas y de más de dos metros de altura sobre las que se disponían las colmenas.